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thumb_pifia¡Y que me echen un dragón rojo!

 

 

 

 

 

 

El paladín capullo

Autor: MoralMaster: OrmeñoJuego: AD&D

La situación era la siguiente: el paladín y dos minotauros que eran hermanos (Sanchis y Cardona) estaban explorando una planta de una torre. En su búsqueda, el paladín encontró un pergamino y no quiso enseñárselo a los demás. Después de varios intentos por parte de los demás, tuvo la brillante idea de comerse el pergamino, como no, los minotauros interpretaron su alineamiento e intentaron recuperar el pergamino. El paladín confiando en que el otro paladín (Pérez) que estaba arriba junto con el bardo (David) bajarían a socorrerle; grave error. A pesar de los gritos de pánico, éstos últimos se negaron a bajar, dejando a solas al paladín con su dios. El resultado: un paladín descuartizado (Moral) y un minotauro con un cuerno menos (Sanchis). Al paladín se le practicó una autopsia con un hacha de batalla en vivo y se le descuartizó para evitar que el master lo pudiera resucitar.

pifia

Los cien mil orcos

Autor: Moral el RatulinoMaster: PérezJuego: AD&D

Después de haber acabado una campaña de unas cuatro sesiones (bastantes largas) cuyo objetivo era el de rescatar a una hechicera, los miembros del grupo se estaban repartiendo las recompensas. Cierto guerrero (Moral) habia sufrido la amputación de su mano derecha, y la hechicera le propuso recuperar su mano a cambio de 10.000 piezas de oro; el caballero aceptó, pero fue advertido de que las debería pagar en el plazo de una semana, -cosa que se pasó por el forro de los...- ; y tuvo que soportar durante bastante tiempo (hasta que en una partida perdió al personaje;ver "La avaricia rompe el saco") la persecución incansable de unos cien mil orcos que reclamaban el cumplimiento del trato.

La avaricia rompe el saco

Autor: Moral el "profitós"Master: PérezJuego: AD&D

He aquí donde se narra cómo la avaricia de un jugador puede acabar con la vida de su personaje. Durante el transcurso de la exploración a un Dungeon, el susodicho personaje no tuvo la precaución de revisar todo aquello que se encontraba (-Master: encontráis un... -El "profitós": ¡¡¡Yo lo cojo, yo lo cojo!!!) por si fuesen trampas, y una vez tras otra, iba cayendo en todas las trampas, habidas y por haber, aunque sólo relataremos la que acabó con su vida. Se disponían a entrar en un nuevo pasillo cuando vieron dos agujeros en las paredes del túnel, uno frente a otro; el personaje en cuestión, sin dejar a acabar al master siquiera, metió la mano en uno de ellos. Resultado: Acabó ensartado por una lanza (muy a pesar de sus protestas, berridos y lloriqueos).

Cometió dos errores: Intentar matarme y no acabar la faena

Autor: Pérez y OrmeñoMaster: DavidJuego: AD&D

Durante la exploración de un dungeon, el ladronzuelo-hechicero (Pérez) guiado por sus impulsos, intentó apoderarse de un objeto del todopoderoso minotauro (Ormeño), siendo descubierto en medio de la "faena". Recibió una paliza y quedó atado con cadenas, abandonado en el dungeon. Por suerte, una patrulla de monstruos errantes pasaba por allí y cayeron bajo un hechizo del ladrón-hechicero, los cuales le liberaron. Luego se reunió con el resto del grupo y se colocó estratégicamente detrás del minotauro que llevaba un par de barriles de aceite (algo "normal") en la espalda. El ladrón-hechicero no pudo resistir la tentación de hacerle un par de agujeros en los barriles y después de poner una mecha, le prendió fuego, quedando el minotauro envuelto en una masa de llamas. Resultado: Aquel día hubo estofado.